GABY
EL HEROE DEL PRADO
Basado
en un hecho policial
Amanda
salía de su trabajo una noche de luna llena.
Faltaba
poco para llegar a su casa.
Iba
entretenida escuchando música con los auriculares.
Caía
la tarde y sus pasos taconeaban por la vereda.
Sin
sospechar que otros pasos la seguían, algo torpes.
De
pronto, siente cerca que alguien respira cerca suyo, con aliento a tabaco.
La
chica se alarma y se saca los auriculares. Y camina más rápido.
El
hombre más que hablar ruge, le habla rápido y mal, y esa voz pertenecía a una
mirada gélida.
De
pronto la toma del brazo y con amenazas le pide que siga junto a él y que se
calle. Sino la iba a herir con su arma blanca.
Pudo
ver que no bromeaba y que el cuchillo era largo y filoso, como sus palabras.
El
cuchillo era grande como sus manos toscas.
Era
un hombre de mediana edad, alto y corpulento.
Amanda
mira para todos lados para ver si alguien puede ayudarla.
Pasa
un hombre con paso apurado que no se arriesga a preguntar qué pasa.
Está
más cerca de su casa. Y los minutos parecen horas. Esa calle era larga y poco
iluminada.
El
hombre también miraba para atrás y para los costados, para asegurarse que no
los veían.
La
seguía amenazándola. Su mal aliento repulsivo casi la hace desmayar. Pero más
la asustaba la situación.
De
pronto, otros pasos se escuchan en esa vereda tan conocida.
El
hombre escucha una voz potente que le grita: -Dejála o te liquido!
Y
por atrás le da un golpe, con sus brazos menudos.
El
hombre soltó a la joven, pero no salió corriendo.
Se
iba caminando lentamente, sintiéndose inmune, molesto por no poder culminar su
fechoría. Siguió lanzando improperios de su boca virulenta.
Gaby
la heroína salvadora, abraza a Amanda como una hermana. Esta se siente
protegida y libre de las garras de ese inmundo.
El
tipo se fue pero por suerte, por las cámaras de esa calle fue identificado.
Más
allá del lamentable hecho, se resalta la buena acción de Gaby y su valentía
para jugarse la vida por otra persona.
Ella
es una transexual, que al ver este hecho recordó su pasado, cuando quisieron
violentarla unos patoteros del barrio.
A
ella y a otra compañera.
Por
varios días Gaby fue la sensación de la radio y la TV.
Por
su audacia y su gran gesto, que salvó a Amanda de una violación segura.
Amanda
se vió con ella una tarde de sol, en pleno Rosedal, para agradecerle el gesto a
la ¨vecina¨ valiente. Ahora son amigas, olvidan el triste suceso y disfrutan
del paisaje haciendo planes para un futuro prometedor.
Sin
olvidar que el destino a veces nos reta para saber cuánto podemos dar para
ayudar a otro ser indefenso.
Gaby
no tenía trabajo, pero hoy día le ofrecieron varios empleos. Eligió un empleo
público, donde planea progresar, en un Sanatorio.
Las
dos prefieren el Prado a pleno sol. Viendo como los pimpollos comienzan a
abrir.
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