jueves, 6 de octubre de 2022

 

EL JOKER LADRON DE HALLOWEEN


Ese domingo fui a recorrer el shopping, como hacía habitualmente.

Caminaba tranquila. De pronto, sentí algo parecido a un disparo. Me di vuelta y los vi, huyendo en una moto.

La tarde se puso más plomiza que el plomo de esa bala perdida.

La vieja ex cárcel vuelve a estar agitada, como en otros tiempos. A pesar de haber reciclado su edificio.

Desde el estacionamiento veo gente apurada, otros que corren presurosos a su coche o hacia la parada.

Al menos sé que eran sólo dos ladrones, que ya no están por allí. Solo quedan las potenciales víctimas, que por suerte sólo pasaron un susto, dentro de un local, en una joyería.

Y la seguridad fue burlada en un shopping aparentemente inviolable.

Todo hecho con un simple disfraz de Diablo en un día ideal para ello: Halloween.

Festejo importado del Norte que se ha asentado hace años en Uruguay.

Oportunidad aprovechada por el ladrón, para que en segundos le dieran mercadería valiosa, de una joyería.

Un robo rápido, como un ¨Ring Raje¨ de nuestra niñez.

Escena surrealista y marginal en una Montevideo metálica y plomiza. De gente que no pide caramelos, que pretende algo más para sobrevivir, sin importar cómo, desafiando códigos y sin importar si hay castigo.

El autor, fue un disfrazado más de esa tarde de sábado. A la hora de la matiné. Hora en que se espera novela, acción, noticia. O un ¨reality show¨ jugoso.

Hecho breve pero novelesco. Que permanecerá en la historia delictiva. Para que el lector aburrido lea la noticia y sonría. Cosa que no hace el dueño del local. Ha sucedido antes, y vuelve a suceder.

El transgresor disfruta mientras no lo atrapen. Hasta que un día cae, y lo encarcelan. Y recordará un suceso más del collar de delitos cometidos, que lo llevó a trascender como sujeto peligroso de un barrio marginal. Por llevarse joyas de un shopping en hora ¨pico¨ en un lugar supuestamente muy vigilado, logrando su objetivo de llevarse un pequeño botín, y encima poder huir sin problemas.

Y su tabla de salvación no fue la de surf, es la tabla resbaladiza sobre olas gigantes, como gigantes son sus ganas de trascender a costa de su viveza criolla y transgresora.

Y les contará a los compas de la cárcel sobre los golpes del marrón para romper la vidriera del tesoro. Cómo costó hacerlo, cómo ingreso´ al lugar para amenazar a su vendedora. Cuya cara asustada no olvidará.

Como ¨En busca de la Esmeralda perdida¨ este sr. ¨Manos de tijera¨ no quiere pasar al olvido. Porque no olvida su niñez orillera, ni los golpes de su padre cuando estaba borracho. Ni los gritos de la madre, pidiendo que no le pegaran. Ni los nombretes con que lo tildaban de violento en la escuela.

La lacra social es un ser humano producto de una sociedad que no ha sabido educar a gente que viene de los llamados ¨hogares disfuncionales¨, donde lo que se quiere se toma, sin pensar que tiene consecuencias. Donde ser ventajero no es un problema. Es un código y un modo de vida para sobrevivir.

Porque la ceguera de la sociedad no es sorpresa, ya la nombró Saramago en su famoso ensayo. Es la cocina del show, donde somos títeres y el que maneja el telón es el factor sorpresa con un mago que de pronto nos muestra que el dulce es travesura y que vino con ¨sorpresita¨!

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